Unidad ll. Reseña.
Reseña.
Para Hutchins,
E. (2015) En la enseñanza de la escritura no deberíamos
preocuparnos tanto por las formas individuales de las letras sino
más bien por las fuerzas del entendimiento y el movimiento que son
convocadas para este fin. Debemos considerar lo que pasa en la vida anímica del
niño cuando se muestra una serie de signos sin sentido y se le dice que éstos
representan palabras bien conocidas. Más aun, lo que ocurre en el desarrollo
corporal cuando se tiene que llenar páginas con las marcas negras y
onduladas. Hace mucho tiempo atrás, la humanidad no había logrado
adquirir las capacidades requeridas para la escritura y
la lectura. Las fuerzas de lo que utilizamos hoy para esta acción, en aquel
entonces eran dirigidas a otros fines y es por ello que
los poderes del pensamiento pictórico y de la palabra hablada eran mucho más
vívidos. Únicamente, aquellas personas quienes se habían sometido a
un estricto entrenamiento que garantizaba que no se pierda, en los signos
abstractos, la cualidad vital del pensamiento y del sentimiento, estaban
autorizadas para escribir. Los maestros de aquel entonces se habrían horrorizado
si el arte de la escritura se hubiese utilizado como se lo hace hoy en día con
fines absolutamente triviales. Esto se debía a que solo lo más
sublime y sagrado era digno de ser expresado, al punto que un escribano podía
ser condenado a muerte por cometer algún
error en la transcripción de los textos sagrados. Hoy en día, cuando
los niños aprenden a escribir, se debería crear esa atmósfera que
les posibilite vivir los maravillosos significados que se encuentran ocultos en
las letras y las palabras, razón por la cual deben ser escritas con
belleza y devoción.
Los maestros leemos las redacciones escolares
sabiendo que habrá errores y casi buscándolos. Pocas veces renunciamos a
nuestra autoridad de maestros para aprender de lo que los niños escriben o
quieren escribir, para entenderlos y ayudarles a saber decirlo. El objetivo de
la clase tendría que ser que cada alumno desarrollara su propio estilo de
composición. Cada uno debería aprender a escribir a su manera, su propio estilo
y no copiando por obligación las maneras del maestro.
El profesor debe actuar como lector respetuoso con
el alumno, pidiéndole aclaraciones y explicando lo que debe mejorar del
escrito, sin presión, que entienda que no debe quedar perfecto y que es un
proceso mediante el cual podrá aprender y divertirse.
Imagen, movimiento y sonido, todos ellos subyacen
detrás de las letras que ahora se han convertido en signos convencionales, por
ello se debe propender a que los niños sientan la presencia de estos poderes
cuando aprenden a escribir. La mayoría de los maestros observan que
existe mucha diferencia en las habilidades de los niños para
comprender lo que aprenden. Algunos se relacionan más fácilmente con el
elemento pictórico, mientras que otros tienden a ser más conscientes del
sonido. Unos pocos pueden formar letras muy hermosas sin llegar a una
conciencia despierta de la imagen o del sonido.
En el artículo, Hutchins destaca tres ejemplos de
formas diferentes de la enseñanza o aprendizaje de las letras, según diferentes
niños.
Un niño tenía
un sentido maravilloso del color y dibujaba las letras con las
formas has hermosas; pero si le preguntaba por un palabra que comience con el
sonido "t," su respuesta no era otra que "goat" (chivo) o
"Pig" (cerdo). Durante mucho tiempo, él no podía relacionar palabras
que comienzan con el mismo sonido. Por otro lado, había una niña que
le encantaba los cuentos y las imágenes de la serpiente y los peces;
pero cuando ella venía a dibujarlos, la serpiente se convertía en una
serie de movimientos nerviosos y su pez era más como una salchicha explotando
en una sartén. No tenía la habilidad para controlar la forma de lo
que ella entendió muy bien. Sin embargo, era muy musical, y no tenía ninguna
dificultad en responder con una lista de palabras que comienzan con
cualquier sonido que se le preguntara. Un tercer niño quien procedía de una
granja podía copiar las letras con curvas encantadoras y colores suaves, pero
él vivía como en un sueño y nunca recordaba lo que estas significaban.
Estas
diferentes situaciones deben ser tomadas en cuenta durante la
enseñanza de las letras; la imagen, el movimiento, y el
sonido, juntos, deben jugar su papel en este proceso para que los niños con
deferentes características puedan ser armonizados.
Mientras los niños aprenden a
conocer las letras, la copia debe ir de la mano con las
palabras y los versos que ya saben de memoria. Luego poco a poco la escritura
adquiere significado para ellos.
Como maestros, somos guías de los
alumnos, debemos ayudarlos e ir con ellos paso a paso mediante su proceso de
conocimientos de las letras, y más adelante en sus producciones textuales.
Debemos entender que los errores son inevitables y que es una parte normal del
proceso de desarrollo de competencia. En mi opinión, la corrección puede
-¡debe!- ser un instrumento eficaz para el aprendizaje si se sabe utilizar con
inteligencia. Es preciso concebirla como una técnica didáctica más y no como
una operación de control obligatoria al final de cada escrito. Es una actividad
que puede realizarse de maneras muy distintas, que puede ser divertida e
incluso entusiasmadora, que puede ser activa y motivante, que puede implicar al
alumno y, en definitiva, responsabilizarle de su propio aprendizaje. Creo que
buena parte del éxito se haya en conocer técnicas variadas de corrección y en
saber utilizarlas en el momento preciso con las personas adecuadas.
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